Proceso básico de la corrección de textos

Este es un esquema sencillo de todas las fases por las que hago pasar a mis manuscritos cuando los reviso, ya sea para enviar a una editorial, un concurso o publicarlo directamente porque soy así de proactiva y guay. Ya que muchos hemos terminado el NaNoWriMo (¡yupi!) y tenemos nuestras novelas que corregir, me pareció oportuno empezar a tratar este tema.

La verdad es que este proceso lo he ido haciendo y rehaciendo con el tiempo, y probablemente variará en el futuro, porque no hay realmente una idea clara de cómo corregir nuestros textos. Es decir, sabemos que hay cosas que están mal hechas, y tenemos una idea de cómo nos gustaría llegar a nuestro manuscrito ideal que va a ser un súper best-seller o va a ganar todos los premios del mundo, pero las acciones para lograr esos objetivos son algo que no todo el mundo aprende.

Por ejemplo, a todos nos han comido la cabeza en la escuela respecto a las normas de ortografía y gramática, hasta el punto que muchos saltamos a corregir un error sin pensar en cuanto lo vemos. Esta obsesión hace creer que la corrección ortográfica es lo más importante en lo que debemos fijarnos cuando corregimos nuestro manuscrito…

Pues no.

No digo que no haya que corregir la ortografía y la gramática, ojocuidao, lo que estoy diciendo es que hay que centrarse en esto justo al final, por razones que ya veréis.

Fase Primera: Dejar el manuscrito en crudo a reposar.

Esta técnica es más vieja que las trenzas de la Dama de Elche. Dejar sin tocar nuestra obra un tiempo nos ayuda a verla con nuevos ojos cuando la sacamos de nuevo para empezar a corregirla.

El concepto de «en crudo» lo uso para referirme a cualquier texto que esté escrito por primera vez, esto incluye todo lo nuevo que escribamos, porque es habitual en la revisión corregir un párrafo malo con otro párrafo mejor, pero el párrafo mejor sigue siendo un texto crudo, puede tener sus propios errores y debe ser revisado como tal (hay que corregir las propias correcciones y las correcciones de las correcciones constantemente, descubrir esto me hizo perder el sueño un mes).

Fase Segunda: Toma de notas y observaciones

En esta fase no se corrige nada (aunque algo corregiremos según leemos porque no se puede evitar porque estamos obsesionados uuugh). El objetivo es tomar notas de cómo transcurre la historia en general, las escenas que nos han gustado, las que creemos que deberíamos mejorar, esas transiciones que no tienen ningún sentido, etc.

Esta primera lectura después de haberlo dejado abandonado nos ofrece una perspectiva nueva de nuestro propio trabajo y es importante apuntar estas impresiones porque, a medida que trabajemos en el texto, desaparecerán.

Fase Tercera: Despiece

(todos estos símiles de carnicería son completamente accidentales)

El despiece depende mucho de lo que queremos hacer con nuestro manuscrito, de qué trata, dónde queremos darle énfasis, etc. En general, yo suelo hacer estos diferentes despieces, cada uno corresponde a una lectura del texto, aunque también se pueden hacer dos o tres a la vez por cada lectura, dependiendo del tiempo y las ganas que tengamos:

  • Escenas, secuelas y transiciones: dividimos cada cual según corresponda, esto es importante para ver el flujo de la historia y cómo va quedando, es una de las divisiones más básicas.
  • Niveles de conflicto y tipo: a cada escena suelo hacerle una puntuación básica a ojo de buen cubero de cuán interesante o no son los conflictos que presenta.
  • Coherencia de la trama: comprobar como de gordos son nuestros agujeros argumentales.
  • Coherencia de los personajes: no hacer cambios de carácter sin un desarrollo decente del personaje, eso incluye vigilar lo que hace, lo que le gusta, hasta el modo en el que habla.
  • Elementos narrativos: descripciones, diálogos, “infodumps”, etc.

Todo esto supone un despiece, es decir, no implica corregir nada (aunque lo haremos, algo corregiremos, siempre, es horrible…). Pese a que da la impresión de que los despieces suponen una “división” del texto, en realidad los hago para tener una idea más precisa de todo el conjunto. Por ejemplo, si mi historia es de acción, debería haber una mayor cantidad de escenas que de secuelas, niveles muy altos de conflicto de tipo externo y físico, descripciones mínimas, etc.

Fase Cuarta: Reescritura y correcciones

Esto se hará teniendo en cuenta todo lo que hemos aprendido de nuestra propia novela en los pasos anteriores, y si tenéis víctimas gente que se ofrezca a ayudaros leyendo vuestros primeros borradores, considerar sus opiniones también. A veces somos unas magníficas genias que con alguna corrección en esta escena de aquí y en este párrafo de allá todo está como nos gustaría. La mayoría de las veces, sin embargo, se pueden reescribrir capítulos enteros, hasta el manuscrito desde el principio en un arranque de desesperación (me ha pasado, tres veces, dos con una misma obra ajajajjjaajajaaaj a j  a jj j  j…).

Recordemos que cualquier nuevo texto es crudo, y se debe revisar desde el Paso Primero. Todo. Todo otra vez. ¡ESCRIBIR ES DIVERSIÓN PARA TODA LA FAMILIA! 8D

Fase Quinta: Revisión de estilo

Cuando lleguemos a esta parte nuestra novela ya estará más o menos como la queremos, nos mola, por así decir. Sin embargo, aún queda trabajo.

Con «estilo» muchos entienden la corrección ortográfica y gramatical. En textos literarios yo me refiero más a lo que es la voz, el carácter de la narración, la fuerza de los personajes, etc. Aquello que da chispa y personalidad a la obra, lo que lo distingue el texto de un proyecto de obra del de una obra de arte.

Fase Sexta: ¿Seguro que lo hemos revisado todo bien?

No, en serio, vamos a volver al punto uno. Dejarlo todo reposar… leerlo por primera vez… ¿nos sigue gustando? ¿Sí? ¿No?

Fase Séptima: Ahora sí, corrección ortográfica y gramatical

Probablemente en la Fase Sexta hemos dicho no, pero hay un límite humano respecto a cuántas veces uno puede revisar un texto (estoy segura que en la Carta a los Derechos Humanos aparece alguna referencia a esto), así que hemos saltado a esta fase.

No hace falta hablar mucho de la ortografía y la gramática porque es lo que nos enseñan a todos en la escuela, para dudas podéis consultar estos encantadores recursos.

Advertencia: no importa cuánto lo revisemos, seguirán saliendo faltas de ortografía. Las lágrimas son respuestas aceptables a este descubrimiento, prenderse fuego a la cabeza también.

Fase Octava: Relásh

Imprimimos todas estas fases, las pegamos en un tablero de madera de fresno con las siguiente medidas: 20x20x10 cm y, al próximo que nos diga «escribir no es trabajo» le golpeamos con el tablero hasta que se rompa 😀 Esta fase puede cambiar de orden según lo consideremos conveniente para liberar estrés.

Y eso es, tras estas fases nuestro manuscrito debería ser una brillante obra literaria merecedora de un Nobel, u otro premio que de mucha pasta, y que nos cubrirá de royalties con sus adaptaciones al cine. O… no sé, que le mole a los críticos literarios si os preocupan esas cosas.

Como ahora tengo casi tres manuscritos que demandan mi atención (Las Montañas de Sangre está a un pelín de acabar, me falta rematar el último capítulo y un epílogo), probablemente vaya ampliando varios de estos puntos por aquí y de paso compartiré mi dolor y sufrimiento con todos vosotros, si alguien quiere compartirlos también conmigo es bienvenid@.

 

2 comentarios en “Proceso básico de la corrección de textos

¡Deja un comentario!