Primeras experiencias en la publicación bajo demanda

Bueno, como ya sabéis estoy intentando publicar La Reina de los Monstruos (antes El Paraíso Hundido, antes Sueños y Ruinas). He hablado en otras entradas sobre la publicación bajo demanda como concepto básico, en esta voy a comentar un poco la experiencia práctica de lo que es intentar publicar el libro de papel en las plataformas.

Las plataformas que voy a usar son (de momento) bubok y lulu.

En base las dos son muy similares en su mecánica y bastante simples, voy a comentar primero los puntos comunes:

La plataforma

La plataforma para subir los textos es bastante similar en ambos casos y bastante intuitiva. Tienes una serie de pasos que vas haciendo: subir texto, escribir datos, subir portada, elegir formato, etc. Según los terminas, se van guardando al ir al paso siguiente (si nos salimos directamente de la página, no), así que, en principio, no hace falta hacer todo el proceso a la primera si tenéis dudas. Esto es muy conveniente, sobre todo para la portada.

También se permite alterar los datos una vez puestos, así que no tengáis miedo de rellenar lo que os parezca en el momento, a no ser que vayamos a por el ISBN, entonces sí, mejor tenerlo todo claro y bien.

Datos/Metadatos

Esta es la información general asociada a la historia, lo básico es el título, autor(es) y un resumen de la novela. También suelen pedir “etiquetas” (“tags”), por si no lo sabéis son palabras clave o frases cortas relacionadas con el libro para que la gente que busque sobre esos temas de con él. Yo no sé muy bien cómo manejar estas etiquetas, así que tiendo a escribir cualquier cosa.

Otros datos que os pueden pedir son si queréis mantener el proyecto en público, privado o semi-privado, el ISBN, cómo queréis registrar la novela (copyright tradicional, CC, GNU…), etc.

El texto

Creo que ambas plataformas dan la opción de subirlo tanto como documento WORD, como PDF, hasta TXT. En mi caso, he preferido el PDF ya que si tienes una caligrafía algo especial o imágenes, en formato WORD ambas plataformas tienen un sistema para ajustar el archivo a sus necesidades y puede acabar cambiándolo todo, a peor.

Para preparar el interior es importante saber qué formato de libro queremos (tamaño, especialmente, si es solo para una novela, tienen opciones de hacer libros de fotografías e ilustraciones, por ejemplo, donde el tipo de papel y color es importante). Ambas plataformas tienen plantillas para descargar que son muy útiles para adaptar nuestro texto original al formato de novela que queremos imprimir. De hecho, con copiar y pegar en la platilla, el libro puede quedar niquelado sin más preocupaciones. El único extra que tenemos que añadir son los números de página y el nombre y título en las cabeceras, si queremos.

Es interesante hacer algunas pruebas, aunque sea en la impresora de casa, con el tamaño y las proporciones, para comprobar que el tipo de letra es correcto y demás. Compararlo con libros convencionales también ayuda a hacerse una idea si está bien, mal, falta alguna cosa, sobra, etc.

Y, aún así, hay errores que solo veremos cuando tengamos el libro de papel en nuestras manos.

Agh.

Para hacer el cambio WORD-PDF, yo he encontrado muy útil la herramienta de OpenOffice (más que la opción que te viene con versiones modernas del WORD). El problema es que cuando lo guardas en su formato (ODT, apropiado) se come la opción “Secciones” de WORD y desaparecen los números de página, aún no sé cómo solucionarlo, así que solo lo uso para cambiar la extensión.

Ambas plataformas de publicación te permiten “Ver el Interior” del libro durante el proceso, pero es básicamente el mismo PDF que hemos subido, así que este paso solo me parece importante cuando se sube en un formado diferente al PDF y/o el sistema cambia algo.

Portada

La portada es el mayor quebradero de cabeza. Ambas plataformas tienen la opción de subir la portada por partes: Portada-Lomo-Contraportada, o de una sola pieza. También de hacerla directamente desde cero con la misma herramienta, aunque los diseños básicos que hay son… pues eso, básicos.

En general me gusta más la herramienta de portada de lulu que de bubok, tiene más opciones y se ve con más claridad el diseño. La de bubok es un poco más confusa.

Las dos plataformas tienen plantillas para ayudarte con la maquetación y que no se corte nada relevante al imprimir. Esto es muy importante con el lomo, dependiendo del formato elegido y del número final de páginas, el lomo será más o menos grueso, por lo que tenemos que tenerlo en cuenta si queremos diseñar la portada de una vez, incluso si la diseñamos por trozos es importante. Por eso es mejor subir el texto primero y ver el grosor que nos da la herramienta (aunque tienen calculadoras para medirlo antes, pero, por si acaso, verificarlo), antes de hacer la portada definitiva.

Diferencias

La diferencia que a mí me ha parecido más importante es la del ISBN. En lulu si registras el libro bajo su sello, el ISBN es gratis y prácticamente automático al elegirlo (te da la opción de hacerlo según vas siguiendo los pasos de la plataforma de edición).

En bubok tienes que pagarlo y te lo envían por correo electrónico unos días después, así que es cosa tuya incluirlo en los datos del libro.

Sobre el ISBN advertir también que es único para cada formato, este es un detalle que no consideré bien. Básicamente, el ISBN deberíamos elegirlo cuando estemos seguros completamente del formato que vamos a usar (número páginas, encuadernado, información básica, etc.) y lo hayamos seleccionado y dejemos todo casi listo para imprimir, porque si no nos pueden salir errores raros como número de páginas incorrecto (este fue mío, aunque no lo termino de entender). En lulu no es una tragedia, pero en bubok te cobran.

Otro detalle del ISBN, después de que lo tengáis, hay que actualizar otra vez el texto y la portada para incluirlo. Es un poco petardo esto de tener que reactualizarlo todo cuando está ya está casi listo, pero es lo que hay.

Consejo final

Las dos plataformas dan la opción de mantener los proyectos privados. De modo que recomiendo subir textos para hacer pruebas y familiarizarnos con el entorno antes de trabajar en serio con sus herramientas, es bueno saber qué nos van a pedir para tenerlo preparado de antemano (como resumen de la obra, palabras clave, etc.) en vez de ir paso a paso. El paso a paso no solo puede ralentizarnos,  cuando un proyecto va lento se acaban cambiando cosas, y entonces tenemos que ir rehaciendo los datos que habíamos metido anteriormente y el riesgo de cometer errores aumenta.

Saber lo que nos van a pedir y tenerlo preparado ayuda para que quede más coherente y quita carga a la larga. Así que es bueno jugar un rato con las plataformas antes de ponerse a trabajar en ellas.

 

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