Por qué (auto)publicar

La novela que llevo ya dando tiempo dando la tabarra que voy a publicar está a punto de caramelo. Me hubiera gustado que estuviera ya completamente disponible en los formatos que quiero, pero han ido surgiendo irritantes imprevistos por el camino (mi NaNo de este año será la desgarradora historia de una pobre infeliz que se tira de cabeza a una piscina de Legos, en un arranque de frustración, tras intentar subir un ePUB a Lulu y que este se lo rechace mil veces sin especificar la razón. Carne de best-seller. Os lo digo yo).

Voy a comentaros un poco las razones que me han llevado al camino de la auto publicación y lo que espero conseguir, que puede resumirse en una palabra: experiencia.

El camino de la publicación tradicional de novelas tiene muchos pros y contras. Uno de los contras más fuertes es la completa dependencia que escritores noveles tienen de granjearse el interés de editoriales y editores para que su novela tenga una oportunidad, y solo eso, de ser seleccionada para publicación. Y, en mi opinión, ser seleccionado para publicación no es más que la punta del iceberg de lo que supone ser un autor profesional.

Por ejemplo, algunas de las ventajas que la edición tradicional ofrece suelen ser la distribución a las librerías y la promoción. Sin embargo, no hay más que pasearse un poco por internet para oír historias de autores que prácticamente tuvieron que pagarse la promoción de su bolsillo porque su editorial (en ocasiones, editoriales supuestamente grandes y potentes), no estaba demasiado interesada en ofrecerle su apoyo. También libros que desaparecen de las estanterías en un par de semanas, y son completamente abandonados a su suerte, porque sus ventas tras el lanzamiento no alcanzan los mínimos esperados.

Así que te preguntas para qué vas a comerte la cabeza intentando entrar en la edición tradicional si nadie te garantiza que vas a estar realmente apoyado por tu editorial. ¿Para qué acabar en las librerías tradicionales que te quitarán de las estanterías cuando les llegue el próximo libro de Ken Follet y necesiten toda una pared para colocar los ejemplares? Tu libro puede subirse a internet y estar ahí disponible siempre.

Considero que la edición tradicional tiene aún cosas que ofrecer, pero que las alternativas hoy en día son demasiado interesantes para un autor como para ignorarlas.

Otro defecto que encontré a la publicación profesional es precisamente la espera. Esperar que alguien te haga caso, que alguien encuentre tu libro vendible (sí, he dicho vendible, no bueno, no interesante, vendible). Hoy en día puedes enviar tu manuscrito a docenas de editoriales y ninguna te dirá la razón de por qué no van a publicar tu novela. En un increíble gesto de generosidad pueden mandarte una respuesta de lata, tan cortés como inútil, y ya te puedes dar con un canto en los dientes.

Así que puedes pasarte años dando vueltas con tus manuscritos preguntándote por qué no, sin que nadie te responda y sin la seguridad siquiera de que, aunque pases por todo el proceso de aceptación, tu trabajo reciba el apoyo que debería merecerse.

O…

Puedes auto publicar tu novela y ver cómo funciona el mundillo. Lo que se necesita para publicar con calidad, los métodos de márketing, cómo funcionan los canales de distribución, la respuesta del público (si se consigue =P), qué les gusta, que no les gusta…

Pero, para aprender todo esto, lo primero será tener un manuscrito y, lo segundo, publicarlo.

Así como en la publicación tradicional uno puede hacerse viejo esperando ver su obra disponible al público. Las nuevas tecnologías ofrecen la oportunidad de que los autores tomen un rol proactivo sobre su propia obra. Sí, a veces (muuuuuuchas) las obras auto publicadas no son de la mejor calidad, pero esto no debería considerarse un fracaso, si no parte del proceso de aprender y ganar experiencia.

 

Y tened el valor de decirme que la publicación tradicional no vende obras mediocres que no valen la celulosa sobre la que están impresas. Tened el valor.

 

¡Deja un comentario!