Mujeres Especiales

Así que andaba yo pensando ( lo que suele ser peligroso, no me dejéis hacerlo si me pilláis inmersa en ello), en la manera en la que algunas historias tratan a los personajes femeninos y masculinos.

Una a la que no paro de dar vueltas es a la figura de la Mujer Especial. Ya sabéis, tenemos esa mujer que es diferente y que encierra, a menudo rodeada de cualidades excéntricas o poco comunes, una profunda sabiduría.

Resulta que cuantas más vueltas le doy a esta figura, más me mosquea, y cuando digo que más me mosquea, digo que estoy cayendo en una espiral de cabreo importante.

En un principio la idea parece beneficiar a las mujeres, ¿verdad? Después de todo son más sabias, inteligentes, interesantes, especiales, etc., que el protagonista; y aquí es donde está el problema. La mayoría de las ocasiones los ejemplos más dolorosos de estas mujeres se hayan escritas por hombres con hombres como protagonistas (que a menudo tienen la personalidad de una lechuga porque son ~hombres normales~), donde los Hombres aprenden una valiosa lección o La Valiosa Lección alrededor de la cual gira todo el trabajo gracias a su/s Mujer/es Especial/es. Básicamente, la Mujer Especial es un adorno, para variar, por lo que respecta al escritor podía haber sido una mujer o podía haber sido un unicornio rosa salido de un arco iris, con la diferencia que al unicornio no te lo puedes tirar (normalmente) y todo el mundo sabe que los protagonistas masculinos han de estar cerca siempre de alguna hembra follable, si no explotan.

Otro detalle en el que me estoy fijando en mi espiral descontrolada hacia los Abismos de la Mala Ostia es que la mayoría de las obras en las que estoy pensando son históricas (bueno, supongo que ya tengo otra razón para que no me gusten) y cómo las Mujeres Especiales tienen la mala costumbre de acabar muertas (volverse loca también es aceptable, todo el mundo sabe que las mujeres son más ~emocionales~ y que de ~la locura~ no se sale).

De lo que acabo deduciendo es que por mucho que un autor se crea la leche de progre escribiendo a las Mujeres Especiales como fuertes, inteligentes o póngase los adornos que se quiera; en el fondo sigue siendo otro capullo misógino más que cree que las mujeres existen para educar a su protagonista y cuando no dan más de sí hay que deshacerse de ellas sin razón alguna que no sea potenciar el drama (oh, no, esperad, se llama «dar realismo», ¿verdad?). De hecho, su muerte o descenso a la locura puede ser otra Lección a Aprender por el Hombre, al mismo tiempo que sentimos pena por él porque ha perdido a su Mujer Especial. Pobre, pobre Hombre, qué pena sentimos, venga, venga, sentid pena por Él…

Otro detalle que saco es lo muy a menudo que susodicho Hombre es de origen medio/alto (como he mencionado, la mayoría de los ejemplos que recuerdo son novelas/películas históricas), y cuando no lo es, es un sirviente personal o algo así. Vamos, que se vea lo humilde que es, pero no tanto como que su vida sea una mierda donde tenga que trabajar constantemente como un cabrón, el realismo sólo vale cuando hay que matar mujeres. Tomad nota de esto último y subrayadlo en fosforito. De hecho, es buena idea coger aquí al Hombre y arrojarlo a la Horrible Pobreza de la Edad Media/Antiguo Egipcio/Antigua Grecia/ Antiguo Algo, etc. durante un tiempo (del que acaba saliendo, por supuesto, salir de la pobreza es tan sencillo como trabajar duro); porque en aquellos tiempos no había nada más horrible que ser un hombre pobre.

Ser una mujer pobre igual (¿qué quieres decir que has roto aguas?, ¿insinúas que no puedes seguir recogiendo trigo acaso? Yo creo que aún puedes aguantar algunos metros más, apenas se le ve la coronilla a la criatura. Por cierto, en cuanto te quites al crío de encima rape!tiem!). Pero eso no cuenta, las mujeres que importan son las Mujeres Especiales, ni se os ocurra mencionar asuntos femeninos que no alberguen ninguna relación con el Hombre y su Lección, ignorad completamente aquí también el realismo: las Mujeres Especiales deben morir por bayas venenosas o por caerse en el laberinto del Minotauro o alguna chorrada así, nunca en alguna de las formas que matan realmente a millones de mujeres a lo largo de la historia, como trabajos de mierda en horribles condiciones higiénicas o parir.

Porque para lo único que sirven las mujeres es para ser Mujeres Especiales que ayuden desinteresadamente al Hombre porque son así de Buenas y Especiales y cuya trágica historia sirva para dar más drama a la historia del Hombre. Hombre. Hombre. Hombre. Yo. Yo. Yo. Miradme. Miradme. Miradme.

FFUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU-

Por cierto, dad la vuelta a la mayoría de esas historias: poned que lo escribe una mujer con una mujer de protagonista y su Hombre Especial. ¿Qué tenemos?, ¿novela histórica?, ¿ficción general?, ¿un nóbel?…

No.

Novela rosa.

Jó. Dete. Hipocresía.

PD: Mika Waltari. Te estoy mirando. Muy fijamente.

2 comentarios en “Mujeres Especiales

  1. Hola! ^^
    La verdad es que nunca me había dado cuenta de este detalle hasta ahora, pero sí que es cierto lo que dices. Ocurre en muchísimas novelas, películas, etc. Así que ya sabes lo que hay que hacer, los tópicos están para romperlos.
    Me ha encantado tu blog, es precisamente lo que andaba buscando. A partir de ahora te seguiré muy de cerca, creo que puedes aportarme muchas cosas Ainara. Sigue escribiendo, por favor. ^^
    Un saludo!

    1. Gracias :), me gustaría escribir más sobre las disparidades en la literatura respecto a los hombre y las mujeres, aunque igual con un poco más de coherencia y menos mal humor xD

¡Deja un comentario!