Mapas de fantasía: ciudades y perspectiva

Antes de subir otro ejemplo voy a hablar de otro elemento técnico para hacer mapas: la perspectiva. La perspectiva afecta a todo tipo de mapas, pero cuando nuestra historia se centra en una ciudad y necesitamos identificar sus elementos para orientarnos, es cuando la elección de un tipo de perspectiva u otro se complica.

A grandes rasgos, y simplificando mucho, hay dos perspectivas principales a la hora de representar mapas:

  • Panorámicas: Se representa lo que se ve desde un punto elevado cercano, real o imaginario. Los objetos tienen una representación tridimensional.
  • Callejeros: Se representa lo que se quiere mostrar como si se mirara hacia bajo en vertical. Los objetos suelen ser bidimensionales.

Existen otros tipos de perspectivas, es un mundo muy complejo, pero para las funciones que cumplen en el campo de la fantasía, no creo que haga falta adentrarse más en la materia.

El primer tipo de perspectiva, la panorámica, probablemente es el más bonito y el que más se utiliza en mapas de fantasía, ya que permite apreciar mejor los detalles de los elementos dibujados.

Perspectiva panoramica
Ciudad de Nuremberg allá por el s. XV

Pero tiene un inconveniente a la hora de representar ciudades, y es que al levantar los edificios estos se comen los detalles que hay detrás de ellos, pudiendo tapar calles, esculturas, otros edificios y si nuestro asentamiento es grande y complejo… pues puede fallar en servir para lo que se supone debería servir: orientarnos.

El segundo tipo de perspectiva, el callejero, es más claro y el que se usa en todos los planos de ciudades prácticos, no se tapan las calles, ni los edificios, ni nada. Queda todo claro de un vistazo de dónde va, a dónde viene, qué se cruza con qué, dónde está el norte, el sur, etc. Eso sí, puede quedar feuchillo y simplón (no necesariamente el caso del ejemplo de abajo).

Perspectiva callejero
Parte de la ciudad de Edo y su castillo en el s. XIX

¿Cuáles pueden ser las soluciones a estos problemas?

1ª Solución fácil: elegir solo un tipo de perspectiva según vuestras prioridades e intentad convertir sus flaquezas en fuerzas.

2ª Menos fácil: usar la panorámica de tal forma que los puntos principales de la trama de vuestra historia queden posicionados en el plano de una forma estratégica para que sea simple localizarlos y orientarse. Para que funciones este sistema será necesario planificar con cuidado tanto el mapa, como el argumento, y puede que rehacerlo muchas veces para reubicar calles y edificios según vayamos escribiendo y corrigiendo la historia.

3ª Dificultad variable: mezclar ambas perspectivas. Que es algo que aparece no solo en mapas antiguos, también en planos de parques y otros centros de atracciones, de los que ya hablé. Los principales edificios que queramos destacar se hacen en grande y 3D, el resto de áreas se dibuja en 2D para que se aprecien las calles (o un 3D achaparrado). Mezclar las perspectivas pude quedar raro: a grandes rasgos, cuanto más realismo se aplique al estilo de dibujo del mapa, mas difícil va a ser combinarlas; pero si se hace bien puede ser la solución más espectacular.

Perspectiva achaparrada
Un cachito de Paris en el s.XVI

Este es un ejemplo de un plano que es básicamente un callejero, pero la mayoría de los edificios están hechos en una perspectiva panorámica y se han achaparrado para que se aprecien mejor las calles, plazas, puentes y otros elementos de la ciudad.

Hay muchas formas de enfrentarse al dilema y dependiendo de la intención del mapa pueden usarse varios métodos. Se puede emplear un callejero simple cuando empecemos a formar el argumento de la historia y, cuando llega tengamos una buena idea de la posición de cada escena y movimiento necesario, podemos intentar levantar los edificios y hacer algo más elaborado con la perspectiva panorámica.

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