La orientación en mapas de fantasía

Para la siguiente entrada sobre mapas de fantasía estoy trabajando en un tema marítimo. Mientras la estaba desarrollando me he dado cuenta de lo mucho que pueden influir los sistemas de orientación en un plano, así que voy a dedicar primero esta entradilla al respecto.

Como he señalado otras veces, si os fijáis en muchos mapas antiguos no hay nada parecido a escalas, o una indicación de dónde está el norte siquiera. La orientación a través del terreno se realiza mediante puntos de referencia visibles (caminos, mojones, pueblos, edificios singulares…). En muchos casos, ni siquiera se usaban mapas para viajar.

Por supuesto seguir el camino no funciona cuando lidiamos con territorios poco transitados, poco conocidos o, como en el caso de los mares, sin una sola referencia visible en ellos que nos dé una pista sobre dónde podamos estar y a dónde queremos ir.

La única excepción son las costas, por eso mucha de la navegación a lo largo de la historia se limitaba a bordear la costa, porque alejarse mar adentro da miedito, hay dragones y, aunque teníamos una tecnología para orientarnos bastante decente desde tiempos antiguos, para la pesca rutinaria no es necesaria, o no todo el mundo tenía acceso, o sabía manejarla con la precisión suficiente, como para no acabar en un mal sitio devorado por un kraken.

Así, los sistemas de orientación más universales han estado basados en dos conceptos:

  • Magnetismo terrestre
  • Mapa celeste

En general, la Tierra se ha dividido en 4 puntas, siguiendo una cruz: Norte, Sur, Este y Oeste. Estos son los puntos cardinales, que en muchos mapas aparecen representados con ornamentadas rosas de los vientos, o con una sencilla flecha, habitualmente señalando el norte, pero varía mucho según culturas.

A partir de esta base casi universal, se desarrollan los otros dos: de día la forma más rápida y fácil de saber a dónde estamos mirando es seguir el Sol; sale por el este, se oculta por el oeste, en el medio para un lado está el norte y, para el contrario, el sur (¡fácil!). De noche también tenemos las estrellas, la ventaja de las estrellas es que no solo te dicen la orientación que puedes seguir, también puede ayudarte a saber el lugar en el que estás: conocemos determinadas estrellas de referencia, su posición respecto al horizonte a cierta hora, etc. Mediante un poquito de triangulación, podemos tener una idea bastante aproximada de dónde estamos en el mapa y si los dragones quedan lejos, o no.

Con el magnetismo, un material magnético, o magnetizado, tendrá tendencia a orientar una de sus puntas al norte (magnético, diferente del norte geográfico, cosas que pasan), a partir de aquí inmediatamente deducimos dónde están los puntos cardinales y podemos usarlo aunque el cielo esté nublado.

A la hora de ser representados en papel, lo mínimo que se espera hoy en día es al menos una pequeña flecha que indique el norte, una rosa de los vientos puede quedar bonita y, porque no, podemos desarrollar hasta un mapa estelar.

Por supuesto, estos sistemas de orientación dependen de las características de nuestro propio globo espacial, llamado comúnmente «Tierra».

¿Qué pasaría en una historia de fantasía? ¿Podrían existir otros métodos? ¿Podrían tener propiedades un planeta que sirviera para usar otros sistemas de orientación? ¿Quizá plantas que se iluminan para señalar el sur porque así atraen abejapájaros que viven allÍ? ¿Quizá el planeta navegue de continuo en medio de una nube de polvo estelar que genere estrellas fugaces todas las noches que vuelen rumbo “norte”? ¿Cómo se simbolizarían estos sistemas en un plano?

No sé, ¿qué se os ocurre?

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