Ideas fundamentales en la investigación para una novela

La investigación para una novela con frecuencia me ocurre antes que la propia idea para la novela, creo que a todos nos ha pasado alguna vez el estar leyendo un tema interesante (o no, igual era un tema aburrido) y se nos ha encendido la lamparita de ¿sabes lo que molaría leer una historia que tratara algo de esto?

En otras ocasiones, la investigación ha sido un proceso insidioso porque, en nombre de la historia, me he metido en camisas de once varas y he intentado aprender sobre temas que se escapaban de mi entendimiento sobre el mismo. Como todo, sin embargo, la investigación para nuestra novela puede hacerse aún más fácil y entretenida si se tienen en cuenta algunos conceptos básicos y se emplean las técnicas que más nos convengan.

Investigación para una novela

¿Por qué investigar?

La investigación suele ocurrir principalmente entre las fase de pre-planificación y de planificación. Aunque no voy a mentir y decir que nunca he tenido que hacer investigación de emergencia en medio de todo el proceso de escritura.

A la hora de enfrentarme a la misma, lo que creo más importante es enfocar por qué tenemos que investigar esta historia. En mis tiempos de pipiola entendía que se investigaba para darle «realismo» a la novela, y se sigue entendiendo que esta es la razón. Con el tiempo, he empezado a cogerle un poco de tirria a la palabra realismo en la ficción porque se usa de forma excesivamente literal: real como la realidad cotidiana (o la percepción que algunos tienen de la misma); y le tengo especialmente tirria cuando se usa como sinónimo de brutal o cruel.

Lo que yo entiendo es que cuando enfocamos la investigación para aportar realismo, lo que queremos decir es credibilidad, que quien lea nuestra historia, desde una quinceañera a una doctora honoris causa, se crea lo que está leyendo porque es, y ojo, esta es la verdadera palabra clave: consistente.

La consistencia ayuda a la credibilidad de la historia, porque hace que todos los elementos estén unidos por conceptos lógicos y comprensibles por quien los lea. Por eso hasta las historias de fantasía más alejadas de la realidad cotidiana pueden ser creíbles, porque tienen una consistencia, y por eso hasta una de estas historias de fantasía ultra-fantasiosa necesitan pasar por el proceso de investigación: porque necesitamos conocer las normas que rigen nuestra realidad cotidiana antes de alterarlas de forma consistente en la historia.

La excepción es si os metéis en algún género surrealista o raruno de estos, supongo.

Voy a intentar mostrar la diferencia entre el «realismo» y la consistencia de cara a la investigación:

Si en tu novela usas la descripción de la wikipedia para un lugar, esta descripción es realista, en el sentido de que es concordante con la realidad cotidiana del lugar, pero ¿es consistente con nuestra historia? La  mayoría de las veces no, no lo es. Hacer copypastes de enciclopedias rara vez queda bien en una historia, rompe el estilo de la narración, rompe el flujo de la acción, rompe la inmersión, se nota. Creo que todos hemos leído un libro donde parece que el autor está vomitando sobre nosotros sus apuntes del cole. ¿Realista? Si vamos por la definición literal que tanto gusta algunos, sí. ¿Creíble? No.

¿Cómo haríamos un lugar realista? Pues centrándonos en los detalles en los que el personaje central de la historia se fijaría, por ejemplo, o en el ambiente que queramos dar a la escena. ¿Es alegre? Habla de cómo brilla el sol en el suelo de mármol. ¿Es tétrico? Describe el ruido del viento en los árboles; y no necesito saber que los árboles son cipreses de entre 12 y 15 metros, colocados a 5 metros entre sí para evitar que las raíces se enreden y se den sombra mutuamente (o no ser que esto forme parte de la historia de algún modo), dime que son árboles imponentes de ramas retorcidas y hojas pequeñas, de un verde triste.

Esta es la perspectiva que considero importante entender cuándo hacemos la investigación, no contentarnos con los conocimientos puramente técnicos y superficiales, si queremos que nuestra historia sea creíble, tenemos que ir un poco más allá y entender cómo esta información afecta al resto de participantes de la historia (los personajes, el contexto…).

¿Qué investigar?

Cuando intento estructurar la investigación para hacerla más digerible, he acabado por dividirla en dos grandes elementos principales: la cosmología y los personajes.

  • La cosmología representa el escenario donde la historia ocurre: desde las leyes de la naturaleza, a la realización de tareas cotidianas, pasando por la política.
  • Los personajes son los pequeños actores que se mueven en este escenario, son lo más importante, la investigación sobre los mismos no solo debería limitarse a su piscología, también como la cosmología les podría afectar y cómo ellos afectan a la cosmología. Por una parte es importante crear a los personajes, pero después, es necesario que estos personajes formen parte de la misma cosmología que intentamos crear, o reproducir, si no lo son no resultan consistentes. 

¿Cómo investigar?

La técnica más importante para investigar es aprender a recoger correctamente la información que sacamos. Lo más importante. En serio. Se pueden tomar notas en un cuaderno, archivo de ordenador o carpeta, lo que sea, pero que sepáis siempre dónde están estas notas y lo que tenéis en todo momento, o el proceso de escritura y corrección podría convertirse en algo más difícil y engorroso de lo que ya es.

No seáis como yo. No queréis ser como yo.

Gracias a internet, investigar se ha vuelto más fácil, aunque aún hay encanto e información interesante por encontrar en viejos libros y bibliotecas. Lo malo de internet es que la información mala y buena no solo está mezclada, a veces la información buena no es suficiente porque es fácil encontrar datos a nivel básico, o de introducción, pero indagar en profundidad sobre temas específicos puede ser una tortura donde hasta nuestras mejores técnicas de gugle-fu nos fallan. Tengo que decir que, saber idiomas (sobre todo inglés) puede ser de una ayuda inmensa en este sentido.

Con todo, la experiencia personal probablemente sigue siendo el mejor medio de hacer una buena investigación, aunque como escribo principalmente fantasía, algunas investigaciones no están exactamente dentro de mis posibilidades de experimentar, por suerte y por desgracia. Siempre hay cosillas que pueden ayudar, como caminar por un bosque e intentar calcular el tiempo que nos cuesta recorrer cierta distancia. Lo mucho o poco que se podría ver de noche. El fascinante olor de los campos de cosecha en primavera (eugh). Etc.

Investigar me parece otra de las partes divertidas de escribir una novela, a veces puede ser un trabajo engorroso, pero, en general, te abre una ventana de posibilidades para aprender cosas nuevas, cosas que igual ni había imaginado súbitamente existen, como “elfos” en las tormentas. Tener curiosidad por aprender cosas nuevas probablemente sea una de las mayores cualidades que alguien que quiera escribir necesita tener, en mi opinión, se puede investigar a fuerza de trabajo duro y disciplina, pero creo que es mejor cuando aprender te parece algo divertido.

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