¡He ganado el NaNoWriMo 2015!

¡Yay!

NaNo-2015-Winner-Banner

Este año me ha costado sangre, sudor y lágrimas y cafeína extra, pero he conseguido acabar el NaNoWriMo con un sprint final porque a mediados de mes tuve uno de esos exámenes terribles de los que os hablé (al menos me he quitado uno de encima).

La historia en la que he estado trabajando es la misma que la del año anterior, solo que he terminado el primer libro y he empezado un segundo, donde envío a mi protagonista al Infierno a buscar a su perro, porque así soy. Os dejo un cachito de una escena:

Y echó a correr de vuelta hacia las ventiscas, esperando lograr suficiente distancia entre ellos y los demonios para trazar unos hechizos sólidos. Por el camino trazaba sellos y oía con satisfacción las explosiones y los chirridos que indicaban que, al menos, algunos demonios habían caído.

Piru había vuelto a ponerse en primera posición en aquella huida, su color negro ofrecía un magnífico contraste para seguir en la nieve. De repente, se detuvo, con el cuerpo tenso, la cabezota y las orejas bien erguidas en lo alto.

―Algo viene…―dijo―. ¡Media vuelta! ¡Media vuelta!

El espíritu echó a correr otra vez, casi de cabeza hacia los demonios.

―¿Qué? ¡No! ¡Espera!—gritó Mabel, consternada.

Intentó seguirle de vuelta y casi se dieron de bruces con una fila de demonios, algunos de ellos de aspecto mayor y más terroríficos que la mayoría, aquellos de los difíciles, los que habían conseguido resistir sus hechizos.

Mabel intentó serenarse y reunir la presencia de ánimo suficiente para lanzar un hechizo lo suficientemente potente, pero un viento punzante que se introdujo hasta sus huesos la detuvo.

Por un momento no podía hacer nada, hasta respirar costaba un grandioso esfuerzo, intentó reunir la magia para entrar en calor mientras oía a Piru llamando, advirtiéndola de algo. No entendía bien lo que decía, hasta que vio a aquellos demonios frente a ella ser prácticamente triturados por una brutal ráfaga gris de hielo y nieve, de entre la misma, por un momento, pudo ver asomándose lo que era una gran pierna y una mano de un blanco azulado.

Al mirar a lo alto, vio ojos de cristal mirándola desde detrás del pavoroso viento de hielo.

―¡Gigantes de nieve!—oyó a Piru―. ¡Gigantes de nieve! ¡Corre, corre!

Mabel echó a correr, siguiendo a su guía como buenamente era capaz entre la nieve y el viento ululante. Dedicó apenas un segundo de su atención a confirmar que Faust la seguía, sintió cierto aleteo de plumas no muy lejos y decidió que no necesitaba más.

Intentó correr como si tuviera alas, pero su magia se sentía débil allí, solo correr, e intentar mantener el suficiente calor en su cuerpo para no quedar congelada otra vez, era todo en lo que podía centrar sus fuerzas.

A cierta distancia era capaz de ver a Piru huyendo, un par de veces, giró sobre sí mismo, como para comprobar que le seguía.

Mabel mantenía su oscura figura frente a ella, pero sin aviso, la tierra a sus pies cedió. Intentó apoyarse con las manos, esperando que fuera solo parte de la inestable nieve, pero todo el suelo bajo ella se vino abajo. Sintió como una oscuridad se le echaba encima, la humedad de la nieve y varios dolorosos golpes contra el cuerpo al chocar con las paredes de aquel agujero en la caída. Vio por fin cierto destello azulado de lo que parecía el suelo y una terrible sensación de vértigo. En el último instante cerró los ojos y formó una pequeña imagen en su cabeza, y se convirtió en un pequeño gorrión.

¡Deja un comentario!