Finales: The Last of Us

A la hora de construir un final para nuestra historia, voy a elegir como caso de estudio uno de los que más me ha gustado en los últimos años: el del videojuego The Last of Us.

Ni que decir tiene que os podéis comer spoilers del tamaño de un camión lleno de zombis si seguís leyendo.

Casos estudio Finales The Last of US

Mucha gente ya ha hablado de la compleja moral del juego y su final, no creo que mi opinión al respecto vaya a añadir nada nuevo, así que no voy a tratar el tema. Lo que a mí me interesa analizar es cómo se ha construido, la mecánica de ese final.

Uno de los aspectos más importantes de que este final sea tan bueno, es que sigue de forma fiel el tono y el carácter de los personajes que se nos han presentado a lo largo de todo el juego.

La primera aparición de Joel es mostrándonos junto a su hija y la forma tan horrible como la pierde poco después. Más tarde, el juego nos presenta a Joel como alguien que pudo haber sido una persona decente en los buenos tiempos, pero que ha terminado como alguien con una moral un tanto dispersa. Como jugadores, excusamos los comportamientos de Joel porque en un mundo post-apocalíptico, como el de The Last of Us, es razonable que un individuo sobreponga su propia supervivencia a la decencia. Excusamos a Joel porque lo entendemos y, como prota, simpatizamos con él. Así generamos algunas expectativas respecto al personaje que luego se volverán en nuestra contra.

Existe esta moda de que para crear una buena historia hay que dar un giro sorpresa, o para que se considere Importante y Profunda™ es necesario que haya tragedia; ambas cosas me parecen chorradas. Un buen final debería fluir con la historia, si no fluye, habría que considerar reescribir la historia, no el final. A veces, intentar forzar determinados giros dramáticos, o discursos metafísicos,  a historias donde no pegan ni con cola, hace más mal que bien (espero que el Mass Effect 3 se dé por aludido, sí, te estoy mirando a ti Niño Siniestro de las narices).

En este caso, los giros del final de The Last of Us están completamente a tono con la historia y los personajes.

Joel es incapaz de hacerse a la idea de perder a Ellie y no tiene ningún problema de llevarse por delante a quien sea, reventar la idea del “bien común” y, en último giro de pura maldad (cof), mentirle a la propia Ellie. Todo lo que conocemos del carácter de Joel está en este final.

Y este es el punto donde este final en concreto me parece digno de estudio: es un final predecible.

Aún así, es un final que nos choca. Nos choca porque nos genera unas expectativas derivadas de la experiencia, por el tipo de medio (videjuegos), por el género (post-apocalíptico)…

En muchas historias, este tipo de final suele terminar con algún tipo de noble sacrificio o, en aquellos juegos donde pueda haber finales abiertos aparece un Plan C, más o menos satisfactorio, un final feliz (o un “todos mueren”, te miro a ti otra vez ME3). Al llegar al final de The Last of Us nos encontramos que el juego nos lanza de cabeza a ninguna de esas opciones. El final más claro y lógico es el que no estábamos esperando.

  • Marlene y las Luciérnagas buscan un “bien común” a cambio de lo que haga falta.
  • Joel prioriza su propia supervivencia, y la de Ellie, a costa de todo lo demás.
  • Ellie está inconsciente, pero probablemente se ofrecería como sacrificio si supiera la verdad.
  • Y, ¡BUM!

Así que al terminar el juego muchos nos quedamos mirando la pantalla con cara de idiotas; no solo por el pifostio moral que implica (¿Qué quieres decir con que el juego te deja no matar a las enfermeras? ¿Soy una persona horrible ahora por matar a Marlene? ¿Por qué le has mentido a Ellie, Joel?, ¿POR QUÉ TIENE QUE PASAR ESTO?), también porque el final del juego termina sorprendiéndonos, cuando todas las acciones y decisiones que ocurren deberían ser predecibles.

Pese a que el final quede más o menos abierto, y no sea muy alegre, la reacción de la mayoría es más positiva de lo que suele ser en los finales de este tipo. Es un final súper satisfactorio por la lógica de su desarrollo, aunque todo lo demás no lo sea tanto.

Así que para construir un final decente, las moralejas que saco de The Last of Us son: aprovechar las fuerzas y flaquezas de los personajes, buscar el camino de mayor lógica en el argumento y, sobretodo, ser fiel al tipo de historia que estoy contando.

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