El Secreto de los Dientes de León: Parte 7

[YAY. EMOCIÓN. ALBOROZO. PENÚLTIMA ENTRADA. ]

El Secreto de los Dientes de León

Capítulo 14

Nada más despertar al día siguiente notó que algo marchaba mal.

La puerta de su habitación estaba abierta.

Miró a su alrededor confundida, todo parecía en orden. Se levantó y comprobó que sus cosas estaban como las había dejado. Por la escasa luz que había en el pasillo imaginó que sería temprano, salió fuera y vio que Covan estaba junto a la ventana.

-¿Ocurre algo?

-Tengo dos noticias, una mala y otra peor.

-Oh, qué raro.

-He estado hablando con el posadero, la mala es que hace pocos días la Reina debió interrumpir de golpe su viaje por el Norte y se dirige ya hacia aquí.

-Debió de enterarse que me habían encontrado.

-Y si Ukar es vasallo suyo, como creemos, probablemente también sepa que estoy contigo, eso no la va hacer feliz… Y hay otra cosa.

Le hizo un gesto para que se acercara a la ventana.

Se asomó y vio un par de soldados hablando en la calle.

-¿Qué hacen?

-Nos están buscando.

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El Secreto de los Dientes de León: Parte 6

[¡Nueva entrada! ¡Comienzan las revelaciones mientras la historia se embarca hacia su final! ¡Intrigas! ¡Misterio! ¡Y comas fuera de sitio!]

El Secreto de los Dientes de León

Capítulo 12

Se estaban acercando a Bydona. No había ni rastro de Ukar (aunque tuvo que reconocer para sí que realmente se sentía algo más segura con Covan), pero empezó a ponerse nerviosa al pensar en la guardia que habría en la entrada.

-¿No te reconocerán?-le pregunto a Covan.

-Espero que no.

Si nadie prestaba mucha atención podían pasar por una pareja joven,  nadie esperaría que ella estuviera acompañada o fuera a caballo. Evitó mirar a los guardias, como hacía siempre, fijó la vista hacia el frente mientras oía los golpes huecos de los caballos sobre la madera.

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El Secreto de los Dientes de León: Parte 5

{Me hubiera gustado acabar esto para estas alturas, pero LJ es bastante cansino con los límites de los mensajes. Allá vamos.}

El Secreto de los Dientes de León

Capítulo 11

Recordó llegar a la posada, recordó andar hasta su habitación, recordó querer tumbarse sobre la cama y recordó que Covan la obligó antes a limpiarse las manos y curarse las marcas más visibles. Lo siguiente fue parpadear y darse cuenta que era de día.

La intensa luz que entraba por la ventana le decía que iba a hacer mucho calor. Contempló el polvillo que bailaba en los rayos del Sol sin preocuparse por pensar en nada. Seguía viva otro día más, otro día que no sabía porqué tenía que pasarle aquello a ella, otro día perdida, otro día sin su familia, otro día perseguida, otro día completamente dolorida…

Al menos, tenía otro día.

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El Secreto de los Dientes de León: Parte 4

[There we go again~~. Aparte, estoy frustrada con un dibujo *muy enfadado*

Edit: FUCK YOU LIVEJOURNAL]

El Secreto de los Dientes de León

Capítulo 9

Un pájaro cantaba. Una avifata, estaba segura. Reconocería a aquel pájaro maldito entre cientos de trinos. Intentó ignorarlo, tenía cosas que hacer, había pasado el día trabajando en el campo, estaba cansada y le dolía todo el cuerpo, y aún le quedaba recoger la ropa tendida y encerrar a los animales en el granero…

El avifata seguía cantando.

¿Por qué no podía callarse?, ¿por qué no la dejaba en paz? Estaba muy cansada…

-Deja…

Intentó mover un brazo, pero el dolor era horroroso.

Entonces empezó a darse cuenta que no estaba en su casa.

Abrió los ojos, seguía oyendo a aquel maldito pájaro y en un principio no entendía lo que pasaba.

Vio el juego de luces y sombras de las hojas de los árboles sobre ella. Estaba tirada en el bosque, y entonces empezó a recordar a la señora de la cabaña, la noche… ¿había llegado a ver amanecer?, no se acordaba, pero no se había quedado dormida, estaba segura que estaba allí tirada porque se había caído.

Respiró hondo.

Le daba miedo levantarse, tal como estaba tenía dolores, pero lo último que le hacía falta era descubrir que además se había roto una pierna.

Oyó movimiento cerca de ella y un suave resoplido. Así que no estaba sola.

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El Secreto de los Dientes de León: Parte 2

[Para tener, en teoría, mucho tiempo, casi nunca me da tiempo a nada. Aquí va otra parte de mi magnífica, inspirada y maravillosa novela El Secreto de los Dientes de León, no, no tengo abuelas, gracias por preguntar. Creo que le quedan otras dos partes para terminar. Como siempre, opiñones, comentarios y sugerencias son bienvenidos.

Trivia: Para los nombres me he inspirado en varias plantas y en mitos celtas *cool*

Edit: Porque LJ es un chiquismiquis, he tenido que quitar un capítulo >(]

El Secreto de los Dientes de León

Capítulo 4

Bajaban por una pequeña pendiente, había un camino poco marcado en la hierba en la dirección que les había dado Niseilat. Pasado el medio día aún no habían visto siquiera el valle y decidieron parar un momento a comer lo que Menare llevara en su zurrón.

Surí aprovechó para descansar las piernas doloridas, nunca había andado tanto en su vida, estaba agotada.

Pese a que aún intentaba asimilar las palabras de Menare, y no le deprimía que las cosas tuvieran que ser así, una parte de ella se sentía alegre. Alguien había intentado hacer lo correcto, aunque muy a su manera, y quería ayudarla pese al riesgo, y era un riesgo muy alto. La compañía de Menare en aquellos momentos estaba ayudando más a su ánimo que cualquier confesión vana ante un juez podría hacer.

Se pusieron de nuevo en marcha y pronto vieron el valle, la peña y lo que eran de lejos pequeños edificios de madera junto a un gran caserío de color tierra.

-Podríamos pasar la noche-dijo Menare-, el punto de encuentro está algo lejos, y me gustaría orientarme, sigo sin saber donde estoy y eso me molesta.

-¿De verdad no tenéis donde vivir?

-No.

-¿Cómo os ganáis la vida?

-Oh, depende, a veces hacemos cosas honradas de buenas gentes; como ayudar en el campo o en una posada, temporalmente, nos dan cobijo y alimento, a veces hasta dinero. Mi hermano también es tramposo profesional (creo que no debería haberte dicho esto así), juega a las cartas, aquí ganamos más dinero del que creerías, pero también tenemos bastantes problemas. Desde que viajo con él creo que solo hace trampas cuando hay grandes fiestas y mucha gente, los perdedores suelen estar de mejor humor y es más fácil escaquearse.

Admitía aquellas cosas con una alegría que la dejaba patidifusa, no sabía si escandalizarse o preocuparse. Aquella niña era francamente curiosa.

-¿Desde que viajas con él has dicho?, ¿no habéis estado juntos siempre?

Paró un momento, preguntándose si no se estaba metiendo donde nadie la llamaba. La niña torció un poco la cabeza, parecía incómoda.

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