Offtopiqueando

Estoy preparando nuevas entradas, pero esta semana pasada he estado algo liada.

He tenido que llevar al perro al veterinario varias veces (tiene alergia a las pulgas, insuficiencia renal por viejuno y esperemos que nada más grave, aunque aún me tienen que comentar las muestras de orina, que cogerlas fue toda una historia…).

También he estado ayudando en un restaurante el fin de semana y posiblemente me llamarán más días, mi arte de coger platos es nefasto y me duele el dedo índice derecho al teclear, por alguna razón *gran sorpresa* .

Voy a preparar algunas entradas y actualizar esto pronto, con permiso del dedo. 🙂

¿Por qué escribir?

Casi todo el mundo que me conoce sabe que dibujo, y aún más gente sabe que leo. Me gustan las dos cosas. Sin embargo, poca gente sabe que también me da por escribir de vez en cuando,  no lo voy diciendo por ahí y, de todas formas, era algo por lo que tampoco mostraba demasiada inclinación hasta hace algunos años.

Yo creo que nació precisamente por dibujar. Desde pequeñita he andado con algo que pinte (o manche, al menos) en la mano. Las paredes del primer piso de mis padres podrían narrar batallitas inolvidables, y mis primeros estudios de la técnica del color se desarrollaron en los sofás amarillos chillón de casa con un rotulador verde.

No sé porqué mis padres tenían sillones amarillo chillón, prefiero no saberlo, eran los ochenta y ellos eran jóvenes.

Posteriormente los compraron negros. Buuh.

Con el tiempo crecí y empecé a descubrir el mundo, a hacerme preguntas y a leer para intentar responderlas. Acabé por preguntarme cosas de mis propios dibujos, ¿quién es esta persona?, ¿qué está haciendo?, ¿por qué está en ese lugar?, ¿por qué viste de esa forma?, ¿me saldrán bien las manos algún día?

Y así nacieron mis primeras historias (y mis primeros meñiques).

Creo que si reviso las historias que tengo escritas actualmente, la mayoría tienen su origen en un dibujo.

Al principio no tenía la más mínima intención de escribir nada. Eran cosas entretenidas que pasaban por mi cabeza cuando estaba en el tren, o intentando dormir y evitando hacer pensar en los deberes… Pero crecieron, y crecieron, y crecieron más, y desarrollé muchos personajes, y novelas, y cuentos, y épicas que ríete tú del Tolkien y su Tierra Denmedio.

Todo ello metido en mi cabeza, luchando por hacerse hueco. No puede ser sano eso. Así que decidí que lo mejor sería intentar escribirlas y dejar que les dé el aire.

Y así es como me dio por escribir.

Lo último ha sido creer que hay alguien por ahí al que pudieran interesar mis desbarajustes cerebrales, e incluso que podría sacarles algún provecho a las horas que paso escribiendo. Y de ahí sale este blog.

Y eso es todo.

Pero si preguntan los de la gentes esas que dicen que dan lo de los premios nóbeles, decid que empecé a escribir para cubrir una necesidad acuásica del mi alma artística. O cualquier otra cosa que suene igual de mal.