Ideas fundamentales en la investigación para una novela

La investigación para una novela con frecuencia me ocurre antes que la propia idea para la novela, creo que a todos nos ha pasado alguna vez el estar leyendo un tema interesante (o no, igual era un tema aburrido) y se nos ha encendido la lamparita de ¿sabes lo que molaría leer una historia que tratara algo de esto?

En otras ocasiones, la investigación ha sido un proceso insidioso porque, en nombre de la historia, me he metido en camisas de once varas y he intentado aprender sobre temas que se escapaban de mi entendimiento sobre el mismo. Como todo, sin embargo, la investigación para nuestra novela puede hacerse aún más fácil y entretenida si se tienen en cuenta algunos conceptos básicos y se emplean las técnicas que más nos convengan.

Investigación para una novela

¿Por qué investigar?

La investigación suele ocurrir principalmente entre las fase de pre-planificación y de planificación. Aunque no voy a mentir y decir que nunca he tenido que hacer investigación de emergencia en medio de todo el proceso de escritura.

A la hora de enfrentarme a la misma, lo que creo más importante es enfocar por qué tenemos que investigar esta historia. En mis tiempos de pipiola entendía que se investigaba para darle «realismo» a la novela, y se sigue entendiendo que esta es la razón. Con el tiempo, he empezado a cogerle un poco de tirria a la palabra realismo en la ficción porque se usa de forma excesivamente literal: real como la realidad cotidiana (o la percepción que algunos tienen de la misma); y le tengo especialmente tirria cuando se usa como sinónimo de brutal o cruel.

Lo que yo entiendo es que cuando enfocamos la investigación para aportar realismo, lo que queremos decir es credibilidad, que quien lea nuestra historia, desde una quinceañera a una doctora honoris causa, se crea lo que está leyendo porque es, y ojo, esta es la verdadera palabra clave: consistente.

La consistencia ayuda a la credibilidad de la historia, porque hace que todos los elementos estén unidos por conceptos lógicos y comprensibles por quien los lea. Por eso hasta las historias de fantasía más alejadas de la realidad cotidiana pueden ser creíbles, porque tienen una consistencia, y por eso hasta una de estas historias de fantasía ultra-fantasiosa necesitan pasar por el proceso de investigación: porque necesitamos conocer las normas que rigen nuestra realidad cotidiana antes de alterarlas de forma consistente en la historia.

La excepción es si os metéis en algún género surrealista o raruno de estos, supongo.

Voy a intentar mostrar la diferencia entre el «realismo» y la consistencia de cara a la investigación:

Si en tu novela usas la descripción de la wikipedia para un lugar, esta descripción es realista, en el sentido de que es concordante con la realidad cotidiana del lugar, pero ¿es consistente con nuestra historia? La  mayoría de las veces no, no lo es. Hacer copypastes de enciclopedias rara vez queda bien en una historia, rompe el estilo de la narración, rompe el flujo de la acción, rompe la inmersión, se nota. Creo que todos hemos leído un libro donde parece que el autor está vomitando sobre nosotros sus apuntes del cole. ¿Realista? Si vamos por la definición literal que tanto gusta algunos, sí. ¿Creíble? No.

¿Cómo haríamos un lugar realista? Pues centrándonos en los detalles en los que el personaje central de la historia se fijaría, por ejemplo, o en el ambiente que queramos dar a la escena. ¿Es alegre? Habla de cómo brilla el sol en el suelo de mármol. ¿Es tétrico? Describe el ruido del viento en los árboles; y no necesito saber que los árboles son cipreses de entre 12 y 15 metros, colocados a 5 metros entre sí para evitar que las raíces se enreden y se den sombra mutuamente (o no ser que esto forme parte de la historia de algún modo), dime que son árboles imponentes de ramas retorcidas y hojas pequeñas, de un verde triste.

Esta es la perspectiva que considero importante entender cuándo hacemos la investigación, no contentarnos con los conocimientos puramente técnicos y superficiales, si queremos que nuestra historia sea creíble, tenemos que ir un poco más allá y entender cómo esta información afecta al resto de participantes de la historia (los personajes, el contexto…).

¿Qué investigar?

Cuando intento estructurar la investigación para hacerla más digerible, he acabado por dividirla en dos grandes elementos principales: la cosmología y los personajes.

  • La cosmología representa el escenario donde la historia ocurre: desde las leyes de la naturaleza, a la realización de tareas cotidianas, pasando por la política.
  • Los personajes son los pequeños actores que se mueven en este escenario, son lo más importante, la investigación sobre los mismos no solo debería limitarse a su piscología, también como la cosmología les podría afectar y cómo ellos afectan a la cosmología. Por una parte es importante crear a los personajes, pero después, es necesario que estos personajes formen parte de la misma cosmología que intentamos crear, o reproducir, si no lo son no resultan consistentes. 

¿Cómo investigar?

La técnica más importante para investigar es aprender a recoger correctamente la información que sacamos. Lo más importante. En serio. Se pueden tomar notas en un cuaderno, archivo de ordenador o carpeta, lo que sea, pero que sepáis siempre dónde están estas notas y lo que tenéis en todo momento, o el proceso de escritura y corrección podría convertirse en algo más difícil y engorroso de lo que ya es.

No seáis como yo. No queréis ser como yo.

Gracias a internet, investigar se ha vuelto más fácil, aunque aún hay encanto e información interesante por encontrar en viejos libros y bibliotecas. Lo malo de internet es que la información mala y buena no solo está mezclada, a veces la información buena no es suficiente porque es fácil encontrar datos a nivel básico, o de introducción, pero indagar en profundidad sobre temas específicos puede ser una tortura donde hasta nuestras mejores técnicas de gugle-fu nos fallan. Tengo que decir que, saber idiomas (sobre todo inglés) puede ser de una ayuda inmensa en este sentido.

Con todo, la experiencia personal probablemente sigue siendo el mejor medio de hacer una buena investigación, aunque como escribo principalmente fantasía, algunas investigaciones no están exactamente dentro de mis posibilidades de experimentar, por suerte y por desgracia. Siempre hay cosillas que pueden ayudar, como caminar por un bosque e intentar calcular el tiempo que nos cuesta recorrer cierta distancia. Lo mucho o poco que se podría ver de noche. El fascinante olor de los campos de cosecha en primavera (eugh). Etc.

Investigar me parece otra de las partes divertidas de escribir una novela, a veces puede ser un trabajo engorroso, pero, en general, te abre una ventana de posibilidades para aprender cosas nuevas, cosas que igual ni había imaginado súbitamente existen, como “elfos” en las tormentas. Tener curiosidad por aprender cosas nuevas probablemente sea una de las mayores cualidades que alguien que quiera escribir necesita tener, en mi opinión, se puede investigar a fuerza de trabajo duro y disciplina, pero creo que es mejor cuando aprender te parece algo divertido.

Iniciando esa novela: Técnicas de preplanificación

Como se ve ya el NaNoWriMo por el horizonte y después de las entradas de este mes sobre el tema, se me ha ocurrido que puede ser buen momento para hablar de algunas técnicas de preplanificación y ponernos en ello ahora, si queremos tener a punto nuestra novela para escribir en noviembre.

Tecnicas preplanificación

Estas técnicas no son mas que técnicas creativas para forzar un poco a salir las ideas cuando no tienes nada, o cuando lo que tienes es un lío. Son una vara de arrear ganado para nuestras vacas creativas (metáfora patrocinada por la falta de sueño). Alguna es muy popular, otras no tanto, pero he elegido estas en concreto (puedes buscar más ¡hay muchas!) porque las he probado todas y he encontrado que son útiles, a veces dependiendo de lo que estés buscando y los resultados que quieras.

Brainstorming (tormenta de ideas): consiste en sentarse delante de un papel con un boli y apuntar todo lo que se nos cruce por la cabeza, tenga mucha relación o no con lo que estemos haciendo. Pueden ser palabras sueltas, frases enteras, juegos de palabras… Se puede intentar poner límites como «solo elementos asociados al mar» (si queremos escribir una historia de piratas, por ejemplo), pero lo mejor es dejarlo libre.

  • Muy útil para: cuando no tienes nada para empezar o te has metido en un aprieto y no sabes cómo salir.
  • Pega: la mayor parte del material serán chorradas que más tarde tendrás que ir juzgando y eliminando.

Mapas de ideas: escribir las ideas o conceptos clave (con solo una o dos palabras) y trazar las diversas relaciones que hay entre ellas, pueden marcar un orden cronológico, una serie de dependencias, el orden de las acciones de un personaje, etc.

  • Muy útil para: ver con rapidez ideas que ya tenemos, los caminos que van y vienen y posibles nuevas relaciones.
  • Pega: puede darnos ideas nuevas, pero sirve más que nada para organizar las que ya tenemos.

Listados aleatorios de palabras: las palabras, en apariencia extrañas a lo que estamos haciendo, ayudan al cerebro a abrir caminos mentales que antes no existían, lo que puede generar una nueva cascada de ideas. Si buscas por internet hay listados ya hechos, pero puedes crear listados personalizados si te apetece, con un dicionario/la wikipedia y algo de tiempo libre.

  • Muy útil para: cuando estemos atacados.
  • Pega: no tan útil para empezar de cero, aunque puedes usarlo también a ver si funciona.

Al azar: ya he hablado antes lo de sacar unas cartas de tarot al azar para el 24h comic day, hay también dados de muy monos que vienen de serie con ideas para historias, o si no siempre está lo de apuntar palabras al azar con papelitos, ponerlas en un bol y sacar algunas sin mirar a ver qué sale. Cualquier cosa sirve.

  • Muy útil para: sirve para todo, empezar de cero, atascos, lo que sea.
  • Pega: no tiene demasiadas pegas excepto que huele un poco a desesperación, cuando nada más sirve, cuando no tienes el tiempo o los recursos a mano para darle vueltas a las cosas.

Como menciona arriba, hay más técnicas creativas que puedes aprovechar, pero estas son las que yo he encontrado más útiles a la hora de planificar historias, especialmente en lo que estoy llamando preplanificación. Cuando ya tenga toda mi historia mejor definida, me pongo con la planificación en serio.

Para este NaNoWriMo ya tengo una buena idea de lo que voy a hacer, creo que tuve mi preplanificación en abril xD, en estos momentos estoy planificando las escenas, porque quiero tenerlo todo bien definido para noviembre. De los que os pasáis por aquí, ¿vais a presentaros este año al concurso?, ¿ya tenéis algo pensado u os sobre tiempo?

Esquema sobre las fases de planificación de una novela

Después de mi entrada sobre la preplanificación se me ocurrió que algunos elementos de todo este embrollo de planificar y organizar una novela no quedaban de todo claros, así que, como referencia y como base, he hecho un pequeño esquema muy básico para que se pueda entender un poco todo el sistema en general y la lógica que yo uso.

Es un esquema sencillo, porque el proceso no es lineal y a menudo entra en un círculo vicioso de replanificar después de corregir, reescribir después de replanificar y recorregir de nuevo… hasta el infinito y más allá. Lo he juntado con las fases de un proyecto tradicional, para que se vean algunas de sus equivalencias.

fases planificacion manuscrito

Como ya he comentado antes, aunque planificación y organización son casi sinónimos, yo suelo referir como planificación a la historia en conjunto (ideas, argumento, etc.) y organización más a conceptos externos a la historia, como el tiempo disponible.

También, el tiempo que he puesto es de referencia, basado en expericia propia y puede variar mucho con la persona. A mí, por ejemplo, las correcciones me llevan por el valle de la amargura, pero puedo escribir 80.000 palabras en un mes aún trabajando a tiempo completo, si tengo mucho material bien planificado de antemano, claro.

Establecer unos límites temporales es importante, sobre todo a largo lazo, porque si los superamos hay que considerar que hay algo que estamos haciendo mal con nuestra planificación y quizá haya que sentarse y rehacer desde el principio las ideas qué teníamos, antes de seguir arrastrando el problema.

Espero que esto aclare algunas dudas :).

Organizando esa novela: la preplanificación

Tienes una idea estupenda para una historia, pero no sabes por dónde empezar. Este momento fantástico lo llamo preplanificación (que igual suena mejor dicho, para quienes están familiarizados en las etapas de un proyecto, como las fases de «inicio» o «análisis», pero aquí voy a seguir con mis nomenclaturas).

art_preplan

Es el mejor momento porque es cuando te sientes más creativo, las posibilidades de tu obra son infinitas y, una vez tienes suficientes ideas en la cabeza para tejer una historia más o menos coherente, te lanzas a escribir.

O no sé si lo haces pero es lo que yo he hecho muchas veces, al menos.

El problema de esta forma de lanzarse para escribir una novela, por romántica que sea, es que tanto la organización como la planificación va a ser mala y, como he dicho antes, estos dos elementos son para mí lo más importante para llevar una novela a buen puerto (al menos para la parte de escribirla y terminarla, que sea un best-seller es algo con lo que sigo peleando).

¿Cómo asimilo entonces esta etapa a todo el proceso de organización?

La preplanificación es lo que hacemos antes de la planificación real de la historia, que ocurre antes de empezar a escribir. Puede parecer un poco lío, pero creo que es importante, porque es justo aquí donde se sufre ese «no sé dónde empezar».

Esto es lo que yo hago:

  • Sacar el Recopilador.

Apartado también concocido como: «tomar notas de todo lo que se nos cruce por la cabeza». Hay que aprovechar toda esa inspiración, aunque al final no use el 80% de mis ideas, me frustra saber que tuve una idea brillante en algún momento y que se me olvidó porque no la apunté a tiempo, antes de distraerme con otras cosas.

  • Investigación.

No solo apunto mis ideas, según la historia crece, voy encontrando problemas de logística (¿cuánto se tarda en viajar en burro?) o de otro tipo (¿qué ruido hace un árbol a caer si lo oye una ardilla?). Recomiendo que hacer la investigación antes de la planificación en serio.

El recopilador tiende a ser un cuaderno, pero en este momento de las fases de organización de la novela, no suelo usar un cuaderno dedicado. Tengo un cuaderno general donde guardo futuras obras y el estado de proyectos en marcha (mi cuaderno de GÜONDERWOMAN) y la parte de la investigación la hago principalmente en internet, así que la guardo en el ordenador, y este es mi recopilador.

cuaderno de proyectos

  • Programar el tiempo

A la hora de la organización, esta parte es difícil, porque la inspiración viene cuando viene, tengo algunas entradas que lidian con este asunto de intentar forzar un poco la inspiración hacia fuera, pero normalmente no es algo que se pueda apuntar en una agenda.

Para mí el tiempo dependerá de si tengo otros proyectos en marcha o no, si no los tengo,  la novela puede pasar a la fase de planificación en un mes desde que tuve la primera idea. Si los tengo, generalmente tomo nota y espero una oportunidad de verme libre (o al NaNoWriMo, que ya se acerca, quitad el polvo al botón de PÁNICO).

Tomar notas no suele llevar más de cinco minutos, aunque pasarse dos horas en una cafetería escribiendo ideas a lo súper hipster mirando gente pasar en la calle también está bien. La investigación puede tardar más, dependiendo lo mucho que os guste guglear a lo tonto (de 20’ al día a 57 años más o menos, para mí).

En general, esta parte no la programo, tengo un cuaderno a mano y cojo cualquier hueco libre que encuentre para tomar notas y rebuscar Google, sin mucho orden.

  • El final de la historia

El momento ideal para empezar a planificar la novela en serio es el momento que encuentro un final (o dos, o tres), que me guste.

El final que se te ocurra ahora no va a ser el que tengas cuando termines de escribir, y eso está bien.

Tener un final (relativamente) claro en mente puede ayudarte a que el argumento coja forma y no se acabe desparramando, como pasa con frecuencia a muchos novatos cuando empezamos a escribir, y que nos deja con nuestra novela colgando sin saber cómo dar las últimas puntadas.

Así que una vez tengo una cantidad decente de notas, una investigación base y un final aceptable, es cuando empiezo la parte seria de la planificación de la historia.

Esto me ha estado funcionando muy bien, sobre todo cuando tengo varios proyectos en marcha al mismo tiempo, no puedo abandonar uno porque se me ha ocurrido otro, así nunca se llega a nada.

¿Cómo organizías vosotros esos momentos donde os empieza a picar el gusanillo de una nueva historia?

Mis dos elementos clave para terminar un manuscrito

Ya he mencionado antes que, a veces, me llegan mensajes de correo de personas que escriben y  la pregunta que más repiten es: ¿cómo terminar una novela? Ya sea una que han dejado inacabada hace años, algo que están escribiendo en ese momento o una idea de una historia que ronda su cabeza. La cuestión es que mucha gente parece esperar que el truco se encuentre en recuperar una motivación perdida, o giro argumental en su novela, que yo les puedo dar como si fuera guardiana de algún secreto místico sobre finales. Y, con mucha tristeza por mi parte, no tengo ese secreto místico, lo siento (y no sabéis lo que me apena también 🙁 ).

La realidad en mi caso, es más simple y, al mismo tiempo, un tanto compleja, porque solo hay dos elementos que me parecen imprescindibles para llegar con éxito al final de un manuscrito y son:  la organización y la planificación. Hasta hoy puede que haya usado los dos términos indistintamente en el bloj, pero creo que vale la pena hace una diferencia entre ambos de ahora en adelante:

  • Organización: hace referencia a cómo nos organizamos en nuestra vida en general para llevar a cabo nuestro trabajo de escribir: las horas que dedicamos, el momento del día… y está relacionado con otros factores que nos influyen y que nada tienen que ver con la historia que intentamos escribir: como el trabajo, la vida social (los que tengan 8D), los estudios, etc. Buscar un espacio en nuestra vida que dedicar, no solo a la parte dura de escribir, si no también a documentarse, planificar (que ahora explico), estudiar de otros textos… Todo esto conlleva tiempo, tiempo debemos considerar a la hora de organizar el trabajo de nuestra novela, para que esta llegue a buen puerto.
  • Planificación: la planificación hace referencia al desarrollo de la novela: el inicio, nudo y desenlace. No todo el mundo que se sienta a escribir su historia tiene una idea clara de lo que va a hacer de principio a fin, hay gente que puede enfrentarse a su novela así con éxito, pero no es frecuente. La mayoría de las veces, cuánto más claro tengamos la dirección de nuestra historia, mayores serán las posibilidades de acabarla. La planificación así es: el orden interno de la historia, los acontecimientos de la misma y cómo se relacionan (las transiciones entre escena y escena son donde, al menos yo personalmente, me doy de golpes contra la pared a la hora de resolver bien).

Como podéis ver, estos dos elementos son bastante de cajón y nada místicos, para mí no se necesita nada más para llegar al final de una historia, no importa los millones de capítulos que tenga, si estos dos elementos se combinan con salud, se podrá terminar. Por supuesto, también he mencionado que es complejo, porque dependiendo mucho de las circunstancias de cada persona, ser capaz de organizar y planificar una novela de forma adecuada puede ser un quebradero de cabeza. Creo que me gustaría tocar más este tema, le dedicaré algunas entradas más adelante si os parece bien :).

Cuando empecé a escribir, lo único que quería era sentarme a sacar de mi cabeza todas esas ideas que tenía metidas y darles forma de una novela (o un cómic, a veces), con el tiempo me he dado cuenta que si lo que quiero es, no es solo escribirlo, si no terminar lo que escribo de forma coherente, imprescindible si quiero llevar mis textos a un círculo más amplio que el de mi madre y mis peluches (son majísimos, oiga), la organización y la planificación son mis armas principales.

NaNoWriMo 2013: la Programación

[Enlace para tener juntas todas las entradas sobre cómo preparar el NaNoWriMo.]

Quinto: la Programación

Estas entradas están enfocadas a lo que podemos hacer antes de empezar el NaNoWriMo para que cuando llegue noviembre, no perdamos el tiempo en pensar nuestra historia y podamos directamente escribir y escribir y escribir y beber siete litros de café y escribir y escribir etc.

A estos momentos de escritura continua les voy a llamar MEP (Momento de Eficiencia Palabril) y es un concepto que me he sacado de la manga, pero creo que es muy importante a la hora de programar la escritura de nuestra novela. El MEP, básicamente, son la cantidad de palabras que podéis escribir en una hora. La clave está en que las personas muy muy rara vez somos capaces de escribir una hora sin parar, así que al decidir dedicarle, por ejemplo, una hora al día al NaNoWriMo, los resultados de esa hora pueden ser muy variables. Para tener una idea realista de cómo podemos planificar bien nuestro tiempo, vamos a calcular primero nuestro MEP personal.

Y lo vamos a hacer de esta forma:

  • Coged un libro, un periódico, o cualquier otro texto, y reescribidlo con en el programa que vayáis a usar durante el NaNoWrimo. Escribid durante 5 minutos. No hace falta que esos 5 minutos estéis con los dedos pegados a las teclas, todas vuestras pequeñas manías se deben tener en cuenta para un cálculo realista, no es un concurso.
  • Al final de esos cinco minutos contad las palabras que habéis hecho. Para que sirva de ejemplo, vamos decir que habéis conseguido escribir 150 palabras en 5 minutos, que está muy bien.
  • Ahora, vamos a calcular las palabras por hora, para ello multiplicamos las palabras que hemos escrito en 5 minutos por diez: 150 x 10=1.500 palabras a la hora, este es nuestro MEP.

Y probablemente alguien se dará cuenta de que una hora tiene 12 divisiones de 5 minutos, ya tenía que salir el listo, lo que pasa es que he descontado 10 minutos de cada hora porque:

  1. Las normas de seguridad y salud demandan unos 10 minutos de descanso ocular por cada hora de trabajo, siendo prevencionista uno de esos títulos maravillosos que tengo por ahí aparcados, me resulta obligatorio tenerlo en cuenta.
  2. Rara vez vais a conseguir escribir una hora completa: os levantaréis al baño, a por un café, lucharéis por quitaros el rabo de vuestro gato de la cara, recibiréis una llamada de teléfono, etc.

De hecho, si el lugar donde os planteáis escribir tiene muchas distracciones, quitadle otros 5 minutos, es decir, habrá que multiplicar las palabras escritas en 5 minutos por nueve: 150 x 9=1.350 palabras/hora MEP.

Si os dais cuenta, con un MEP de solo 1.350 palabras, en una hora al día estáis cerca de lograr las 1.667 palabras al día de media que son necesarias para superar el reto. Es decir, con escribir dos horas al día incluso os sobrará tiempo.

Pero aquí hay otro problema, mucha gente no tiene dos horas al día todos los días, así que hay que organizarlo de otra forma.

Planificación Semanal

Ya que aún no ha empezado el NaNo, observad lo que hacéis en un día normal de trabajo, observad con atención, si tomáis notas mejor: no solo hay que ir a trabajar, también hay que coger el coche, ir a hacer recados, ducharse, lavar la ropa o fregar el baño, atender a la pareja/perros/niños…

Todas estas obligaciones a menudo toman preferencia sobre un reto como el NaNoWriMo que, en el fondo, solo nos recompensa con satisfacción personal y amor propio (y quién necesita de eso, ¿eh?).

Mucha gente cree que puede dedicarle unas horas a su novela al final del día, cuando las prioridades anteriores están cumplidas. Sin embargo, para la mayoría de las personas esto no es realista, al final del día puede que no tengan tiempo o estén demasiado cansadas para pensar en su historia. Hay que plantearse con realismo el tiempo que tenemos al día y buscar huecos con antelación. En vez de dejarlo para última hora, levantaos media hora antes si os veis capaces, preparad el desayuno y sentaos frente al ordenador antes de ir a trabajar, eso es la mitad de un MEP, unas 675 palabras, menos de la media que necesitáis para ganar, pero más de lo que conseguiríais si no escribís nada ese día porque por la tarde estáis demasiado cansados.

También hay que aprovechar los días de fin de semana y fiestas que podáis permitiros. Esos son días en los que podéis trabajar durante horas y horas, ganando palabras sobre la media en caso de que en el futuro podáis encontraros algún impedimento, o para recuperar las palabras perdidas durante la semana laboral.

Calculad, si en un fin de semana tenéis seis horas completamente vuestras para escribir, con un MEP de 1.350 eso son 8.100 palabras en un finde, hay 4 fines de semana este noviembre, ya son 32.400 palabras, más de la mitad del reto se puede superar escribiendo solo los fines de semana. Y con medio MEP por cada día laboral tan solo: 675 x 20=13.500.

Es decir: 13.500+32.400=45.900

Y nos faltan todavía 4.100 palabras, pero no pasa nada, que no cunda el pánico, porque no he contado ni el 1 de noviembre (que es festivo), ni el 30 (que es sábado), con tres horas al día tendremos otras 8.100 palabras, superando el reto con 4.000 palabras de sobra 😀

Como he dicho, esto es un ejemplo, que cada cual se adaptará según sus circunstancias.

Programación Mensual

  • Poned un buen calendario de noviembre frente a vosotros, uno de esos grandes donde podáis escribir dentro de cada día.
  • Señalad con claridad las fechas más favorables y menos favorables para escribir que conozcáis con antelación, poned colorines, o la cantidad de palabras/horas que queréis hacer en esos días.
  • Marcad vuestros hitos personales (como que queréis hacer 25.000 palabras para el día 13).
  • Cualquier posible imprevisto se recogerá en el acto y se recalculará el calendario.

En mi experiencia es mejor programar más horas los primeros días, porque siempre se empieza con más ganas y se pueden rellenar un montón de palabras sin que nos demos cuenta. Los días siguientes serán más de luchar y acomodarse a una rutina, pero una vez creada esta rutina las cosas volverán a ir más suaves. Esta montaña rusa hay que acomodarla también a nuestras previsiones.

Tampoco está demás avisar a familiares/amigos/gatos de que puede que estéis ocupados esos días. Regalad un videojuego nuevo a vuestros hijos/pareja para que os dejen en paz. Comprad comida con antelación. No abráis la puerta a desconocidos (a los conocidos sólo si os traen más comida). ¡Y divertiros!