Corrigiendo: mi chuleta para señalar errores

Tengo una chuleta con los signos que suelo usar cuando corrijo un texto, es lo que he estado haciendo esta temporada que casi no se me ha visto el pelo por aquí (eso y trabajar para pagar los vicios y estudiar para un examen).

chuleta para corregir textos

Hay otras más oficiales por ahí en internet (hay normas UNE y tó), como las de esta página. Estos signos son para mis correcciones y no para que los entienda nadie más, los he ido creando y se han ido asentando como costumbre al usarlos, realmente pocas veces necesito la chuleta porque me los sé de memoria, así es más rápido ir apuntando errores, pero me gusta tenerla como referencia  por si acaso, ya que mi cabeza está amueblada así según caen los bultos, puede que algún día necesite un refresco sobre qué quería decir con tala o cuala cosa. 

Recomiendo tener alguna cosa de esta a mano mientas corregís, se pueden usar las más oficiales como referencia, pero para ir más rápido, no creo que pase nada de crear unas chuletas que tengan una lógica y consistencia propia para cuando se trabaja para una misma, es más fácil de adaptar y poner en práctica así.

Curiosidad del mes: caballos dorados

Voy a compartir por este bloj algunas de las curiosidades del mundo real que me encuentro cuando investigo para una historia, algunas son tan peculiares que casi parece pensadas para un relato fantástico, como caballos dorados.
Dagat-Geli
Os presento a los Akhal-teke, y aunque se les conoce con frecuencia como caballos dorados, su pelaje tiene colores muy variados, desde crema hasta negro, lo que más distingue a los Akhal-teke de otras razas es el tono brillante, a veces metálico, del pelaje, por lo  visto está relacionado con la estructura de su pelo, pero también podemos decir que lo hizo un mago 😉

Aún no he encontrado una historia en la que introducir un caballo de pelo metálico, pero dadme tiempo 😀

Pequeño relato 10: El Monstruo

La criatura movió sus largas patas lentamente a través de la pantalla, mientras el aterrorizado joven la observaba, atento a cada uno de sus movimientos, en caso de que necesitara huir.

La araña continuó su camino con la seguridad de quien se sabe invulnerable, indiferente a las miradas que miedo que despertaba a su paso. Sin embargo, en una breve vibración, la criatura sintió sintió el impulso de echar a correr, llegando veloz al mismo espacio que la mano del joven ocupaba.

El joven chilló:

—Iiiiiiiiiiih…

Saltó hacia atrás en su silla, cogió un trozo de papel que dobló en un burdo palo y se abalanzó sobre la criatura.

—Muere, bicho, muere.

Golpeó a la araña con su arma varias veces, se detuvo un momento para verificar su muerte, pero no vio el cadáver por ninguna parte. Confundido, miró a su alrededor, preguntándose si en el impetuoso ataque la criatura no habría salido volando y estaba aún por allí, esperando que se relajara para volver a saltar sobre él.

Un tenue cosquilleo le hizo mirar hacia su mano, aún cerrada en un puño alrededor del papel doblado.

Allí estaba la araña. Con sus largas patas extendidas hacia él desde el papel, tocando su piel, moviéndose con parsimonia, con la seguridad de quien se cree invulnerable.

El joven chilló de nuevo, soltó el papel y sacudió su mano hasta que la araña salió despedida. Corrió fuera de su habitación intentando buscar un arma más destructiva para acabar con la terrorífica criatura. Regresó con un matamoscas, pero, cuando intentó localizar de nuevo a su enemiga, esta no estaba por ninguna parte. Rebuscó entre los libros, entre los muebles y bajo ellos, sobre su ropa y dentro de sus zapatos.

La araña había desaparecido, pero el joven no pudo sentarse en paz porque sabía, de forma instintiva, que la criatura aún estaba por allí, acechando entre las sombras, preparándose para un nuevo ataque en cuanto su mente volviera a caer en una falsa sensación de seguridad.

 

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Personajes incidentales: Black Sails

Los personajes incidentales suelen ser simples, existen para servir una función rápida y son rápidamente olvidados, por eso no hay mucha tendencia trabajar en ellos. Sin embargo, en Black Sails, una serie que hace muchas cosas bien y tenéis que ver porque os lo ordeno yo, uno de los elementos que más me llamó la atención en su narración es el trabajo con estos personajes del fondo, así que voy a usar esta serie como caso de estudio para mejorar.

personajes incidentales

En general, para los personajes incidentales no se hacen perfiles desarrollados, no hace falta tener un transfondo complejo para personajes terciarios, no es necesario saber el nombre de su madre, si prefiere sopa de pollo o de pescado y sus conflictos internos; no se van a tratar en la historia porque la historia ya está centrada en personajes principales y secundarios. A no ser que los queramos ascender, trabajar de forma extensa un personaje terciario es una pérdida de tiempo y energía.

Y sin embargo, donde creo que sí vale la pena esforzarse, y es un aspecto que Black Sail hace bien, es donde estos personajes añaden riqueza a la historia, y la serie lo hace de dos formas:

  1. Dando una definición clara e interesante del personaje.
  2. Haciendo que sus pequeñas historias acaben enredándose en la trama principal.

El primer punto trata en dar el personaje en nivel de detalle adecuado. Es decir, aunque su “ficha de personaje” no sea muy elaborada, posee el suficiente nivel de detalle como para ser un personaje sólido y creíble; detalle en el sentido de precisión, y, sobre todo, en el sentido de interés: si solo sabemos una Cosa del personaje, esa Cosa se nos tiene que quedar grabada en la cabeza.

Véase Muldoon, el pobre hombre al que John Silver da diarrea, creo que poca gente que haya visto la serie va a olvidarse fácil de sus primeras frases.

El segundo punto es más importante aún, estos pequeños detalles que la serie da a sus personajes incidentales resultan tener cierta importancia en el futuro, su historia, que apenas conocemos, termina hilvanándose en la trama principal. Es decir, como personajes de fondo apenas deberían tener una o dos escenas relevantes que influyen en el desarrollo de la trama principal, pero los escritores de Black Sails se han tomado la molestia y el trabajo de que esas escenas tengan sentido tanto para la historia, como para el personaje.

Un ejemplo interesante es el marinero que acompaña a Silver a Nassau en el primer capítulo, a simple vista, el chico no parece más que un mecanismo para poner en antecedentes a Silver (y a los espectadores) de quien manda en la isla, el marinero solo existe para ofrecer algunas explicaciones (y otras cosillas~)y, sin embargo, en un momento de la historia deja caer como que no quiere la cosa que una de las prostitutas es su churri y se llama Charlotte. No sabremos hasta la segunda temporada por qué es importante (sssh, ¡spolers!) y tampoco es un dato que llama la atención, por supuesto que un marinero pirata tiene una churri en el puerto, en apariencia no es más que un detalle para dar algo de humanidad al personaje.

La propia Charlotte es un personaje incidental, sus apariciones no son demasiado relevantes para la historia, aunque los escritores le dieron el detalle de ser la que diseñara una bandera pirata para el capitán Jack Rackham.

No sé si os suena. Es esta:

Pirate Flag of Jack Rackham.svg
De DesconocidoOpen Clip Art Library, CC0, Enlace

Me encantan estos detallitos.

Fuera de la trama principal, este tipo de detalles aporta color, interés y profundidad a la historia. Los personajes incidentales no solo existen para cumplir su función y luego desaparecer (en el fondo del mar, con cierta frecuencia en esta serie), existen para aportar más riqueza a todo el conjunto, la narración principal se desarrolla en el centro de otros cientos de miles de historias de otros cientos de miles de personajes, y los escritores de Black Sails se esforzaron, usando a los personajes en el fondo, para hacernos conscientes de esto.

Y voy a añadir otra técnica extra que usan, y es que los personajes incidentales están presentes en casi todas las escenas en la que deberían estar aunque solo sea como figurantes, así no se nos olvida su cara después de una docena de capítulos en los que ni siquiera tienen líneas (Joji, Rey de los Figurantes, no tiene líneas en toda la serie 😎 ), pero esta técnica es difícil de aplicar si no escribimos en un medio visual o donde es normal que haya docenas de personas reunidas de forma habitual (como en un barco), pero voy a tenerla en cuenta para estudiar cómo se podría aplicar cuando el medio y el tipo de historia no la facilitan.

Los personajes incidentales no están desarrollados al milímetro, y no hace falta, pero tienen una función y hay todo un arte en saberles dar el punto justo entre carisma y funcionalidad que hace que una historia se expanda más allá de los límites de la trama inmediata, nos amplía a un mundo donde no todo gira alrededor de uno o más protagonistas. Cuando quiero crear historias donde intento mostrar un mundo amplio, voy a empezar a prestar más atención a los personajes incidentales y cómo se enredan en la trama.

 

Usar un lector de texto para corregir manuscritos

Estoy metida ahora de lleno en la corrección de una novela y quería compartir por aquí un truquillo que ya he usado varias veces y he encontrado muy útil, consiste básicamente en usar un lector de texto para encontrar errores.

Lector de texto

Una técnica de corrección que se recomienda con frecuencia es leer el texto en voz alta, ya he mencionado que siempre he tenido algunos problemas con este concepto, por varias razones. En general soy una oradora pésima, así que adivinar si el texto tiene mal ritmo por la prosa o es mi voz es un trabajo extra que no tiene sentido; hay una razón por la que los actores buenos son capaces de hacer sonar textos malísimos como si fuera poesía, la buena oratoria hace que un texto suene completamente diferente de una voz a otra. Lo que es peor, al de un tiempo de ponerme a leer, mi cerebro se acaba desentendiendo del texto tanto como si lo leyera en silencio, así que los errores se me escapan igual.

Es decir, leer en voz alta me descentra, no me ayuda tanto como lo venden para encontrar los gazapos que busco y sueno como un grillo afónico.

Sin embargo, he encontrado que lectores de texto a voz son muy útiles para encontrar errores. Muchos fallos en un texto se escurren porque el cerebro coge el hábito de interpretar lo que pone en vez de ver lo que está escrito realmente, la concentración necesaria para cazar errores se pierde en pocos minutos (creo que ronda los cinco o diez minutos), esto empeora cuando es un texto que conocemos y  hemos leído ya varias veces, así que si el gazapo se escapa a la primera y la segunda, probablemente se escape las veinte veces siguientes. 

El lector de texto, texto a voz (text-to-speech), no tiene este problema, los gazapos saltan a mis oídos como conejos (¡chiste!) a nada que le esté prestando un poco de atención. El punto débil de este método es el ritmo de la narración, los lectores y voces gratuitas tienen un ritmo bastante robótico, pero se puede investigar cuál nos resulta más agradable y natural; de todas formas, como muchos lectores exageran los parones de puntos y comas, si hay algo que no está del todo bien, nos va a llamar la atención al menos.

El programa que más uso se llama @Voice, para android (no sé si los mac tienen el mismo). Me gusta usar el móvil porque puedo oírlo cuando me muevo y estoy fuera de casa. Ese programa es bastante ligero, con buenas opciones y a lo gratis (con publicidad); puedo subir documentos enteros, en vez de tener que hacer el copy+paste, lo que en otros programas del estilo suele venir como premium, así que me gusta bastante. Online hay lectores de voz como TTS Reader que también se puede encontrar como app, pero no me entusiasman las opciones en castellano (¿creo que solo hay una?), ni que el lector de documentos en la app sea premium, porque soy pobre. 

Hay muchas opciones de lectores de voz si queréis encontrar alguno que os guste, el mayor problema es dar con alguno gratuito que sirva para manuscritos completos, ya que como he mencionado, online la mayoría funcionan para páginas web o para hacer copia pega; y si encontráis uno con una voz agradable en español hacédmelo saber para que le eche un vistazo.

Usar estos lectores para corregir textos me ha salvado de veinte relecturas más como mínimo , y todavía se me escaparán errores, pero no serán ni la mitad de la mitad de los errores que se me escaparían leyendo por mi que cuenta, y leerlo por mi cuenta no serían ni la mitad de la mitad de los que se me escapan leyendo en voz alta (o algo así), así que espero que os sea útil también 🙂

¡Otro regreso!

Desaparezco de vez en cuando para que me echéis de menos 😉 (y no porque soy un desastre, nah).

Este parón inesperado viene a cuento de que me ha tocado recoger mis cosas de nuevo y hacer otra mudanza de forma un tanto intempestiva, poner mis asuntos en orden me ha llevado un poco de tiempo. Por desgracia, entre todos mis proyectos el bloj es el que siempre dejo para el final, cuando tengo que establecer prioridades y recortar tiempo, y por eso acaba sufriendo. 

Aunque he estado un tanto ausente en todas partes, he estado trabajando en cosillas de trasfondo, quizá vean la vida en algún momento pronto, no sé, igual después de verano 🙂

Por lo demás, por fin he conseguido poner mis asuntos orden de nuevo y espero subir entradas nuevas pronto. Mientras os presento a mi nueva fuente de distracciones, se llama Loki y le gusta morder calcetines:

Pequeño relato 09: Santa Impaciencia

[Un nuevo relato corto para practicar. Hoy me tocha hacer la descripción de una persona :D]

Santa Impaciencia

Impaciencia llevaba el pelo gris tan corto como le era posible sin que asomara el cuero cabelludo; más largo y necesitaría demasiado tiempo para secarlo cuando lo lavaba, más corto y llamaría demasiado la atención. Y nada hacía perder más el tiempo a la gente que la atención a detalles irrelevantes.

Su ropa era siempre una colección de negros, grises y azules oscuros; ocasionalmente lucía algún magenta cuando se sentía de buen humor. Era fácil encontrar ropa de esos colores y no era difícil combinarla, si podía levantarse por las mañanas y vestirse sin ver realmente lo que se ponía, mejor. Tenía demasiadas cosas que hacer como para preocuparse por los trapos que la cubrían.

En verano iría desnuda por la calle. Si no llamaría demasiado la atención.

Su nariz era larga y afilada, y lanzaba hacia delante la cara al andar para favorecer la aerodinámica de su paso. Las arrugas que empezaban a formarse a su avanzada edad se acumulaban en el nacimiento del pelo y las orejas, arrastradas por las velocidades de muchos años corriendo de aquí para allá.

Ya cuando de niña encontró placer en no perder el tiempo, aquí que pese a su escaso tamaño y patas cortas, aprendió a dar zancadas casi tan largas como ella era alta, y a mover las piernas tan rápido como un colibrí bate sus alas.

Y, aunque desde un punto de vista práctico calzar deportivas y calzado cómodo sería lo más comprensible en su estilo de vida, a Impaciencia le gustaba llevar pesados tacones que martilleaban en el suelo como un taladro cuando ella se acercaba. Una manera de avisar a todo el mundo de su proximidad. Y ya podían prepararse para atenderla. A Impaciencia no le gustaba esperar.